La UNESCO define la libertad académica como “la libertad de enseñar y debatir sin verse restringida por doctrinas instituidas, la libertad de llevar a cabo investigaciones y difundir y publicar los resultados de las mismas, de expresar libremente su opinión sobre la institución o el sistema en que trabaja, la libertad ante la censura institucional de participar en órganos profesionales u organizaciones académicas representativas”. Sin embargo, para los pueblos de la diáspora africana en América, dicha definición dista de ser una experiencia universal.

